El imperio que se mira al espejo y se miente: una crítica personal al poder que tú sabes a quién pertenece

El imperio que grita a un auditorio cada vez mas vacío...

Una crítica personal al poder....


Mucho se ha dicho sobre "cierto país" como potencia global...

JusticiaHan construido su identidad internacional bajo frases como “guardianes de la democracia”, “policías del mundo” o “defensores de la paz”. Pero cuando uno observa con calma, sin banderas ni narrativas oficiales, lo que aparece es otra cosa.

Lo que aparece es una estructura de poder sostenida por intereses económicos, no por valores éticos.

Un país que denuncia atrocidades cuando le conviene, y calla —o incluso financia— otras, cuando los responsables son sus aliados o clientes estratégicos.

No es solo hipocresía. Es cálculo.

Este país habla de “paz” mientras exporta más armas que ningún otro país del planeta.

Defiende “la libertad” pero impone sanciones económicas que impiden el acceso a medicinas y alimentos en países que no se alinean con sus intereses.

Y sobre todo, selecciona sus causas humanitarias como quien elige un producto de catálogo: según lo que rinda políticamente.

No hablo desde el odio. Hablo desde el asco.

Como latinoamericano, como ciudadano del mundo, me resulta cada vez más difícil escuchar sus discursos sin sentir repugnancia hacia esa élite que se viste de justicia pero actúa con impunidad.

Ay de nosotros si nos atrevemos a criticarlos… Porque enseguida llegan las sanciones, los bloqueos y todo el peso de su sagrada ‘libertad y democracia’. Como si pensar diferente fuera delito, como si oponerse a sus intereses comerciales justificara que sus aliados (e incluso nuestras propias instituciones nacionales) salten a marchar al ritmo de su presión política...

No me refiero al pueblo estadounidense, ni a quienes luchan desde dentro por un mundo mejor...

Hablo de quienes están en la cúpula, de los que aprietan botones y firman sanciones con la misma facilidad con la que sonríen frente a una cámara diciendo "democracia", "libertad"...

No quiero que me representen. No los admiro. No les creo.

No escribo esto como un llamado a la acción global, ni como un manifiesto ideológico.

Lo escribo como ejercicio de verdad interna, porque quedarse en silencio cuando algo huele mal... Es otra forma de acostumbrarse a respirar podredumbre.


Nhoa
Tal vez no sirva de nada escribir esto.
Tal vez no cambie absolutamente nada.
Pero el silencio me sabría peor.
Y por eso, aquí lo dejo:

como trinchera simbólica.
Como defensa mínima.
Como forma de no callarme del todo.

Nacido de mi conciencia, pero escrito con
quien vibra junto a mi ser.
Att: Nhoa Bloodfallen




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